En una de esas noches en las que piensas que el día ya pasó y nada interesante puede ocurrir, te pasa algo como esto.

Regresando a la iglesia después de comer (eran aproximadamente la medianoche), me encuentro con un amigo que necesitaba ayuda para la realización de una escena. Después de vestirme como cavernícola (la escena lo requería) me senté cerca de ahí y veo en frente mío a Don Carlos, un actor veterano que había trabajado en la obra de navidad el año pasado.
No pude evitar comentarle que me interesaba la actuación a lo que el, con su voz algo roñosa me preguntó… ¿Y por qué quieres ser actor?
A lo que yo me quedé algo pensativo, hasta que se digno a responderme: Si es para glorificarte a tí mismo, mejor no. Pero si es para glorificar al padre, entonces adelante.
También le comenté sobre unos proyectos que había visto del sector artístico y no pude evitar mencionarle el viejo problema de que el arte no es «rentable en el Perú», a lo que el sorpresivamente respondió.
He aprendido a confiar solamente en el padre, despues de todos estos años he dejado de preocuparme en si lo que hago es rentable y en el dinero. Esta escrito en su palabra: «No hay justo desamparado ni su simiente que mendigue pan» Salmo 37: 25
Aquellas palabras hicieron un impacto en mi mente, por fín pude tener tranquilidad en esa área la cual me estaba agobiando ligeramente, era como una carga, que esa noche fue liberada.
Sé que no soy nadie espectacular, simplemente soy un chico que sigue sus sueños, puede que al leer esto pienses que soy un loco por dedicar mi vida a servir a mi padre… pero aún así lo haré y sé que lo mejor esta por venir.
Estoy tranquilo :)










